El hecho de querer y no poder... o de poder y no querer
Domingo, 21 de junio de 2026. Sentada en el suelo, café en mano y la mente llena de ideas. Sonando de fondo: Me Gustas Tú — Manu Chao. . Hace unos días estaba cenando una ensalada y, mientras comía, me di cuenta de algo curioso: me sentía feliz. No era una felicidad enorme ni algo que fuera a cambiar mi vida. Era una felicidad pequeña, tranquila, de esas que pasan desapercibidas si no les prestas atención. Y precisamente por eso me llamó la atención. Porque, siendo honestos, una ensalada no suele estar entre las cosas que más ilusión le hacen a una persona. Mucho menos aquí, donde solemos asociar el placer de comer con una comida bien servida, de esas que mientras más golpes tengan, mejor saben. Sin embargo, ahí estaba yo, disfrutando una simple ensalada. Y como suelo hacer cuando algo me llama la atención, empecé a preguntarme por qué. Después de pensarlo un rato entendí que la ensalada no era realmente lo importante. Lo que me hacía sentir bien era lo que representaba. Me di c...